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Location: Madrid, Madrid, Spain

Estoy loca, qué más puedo decir, y soy rarita, o especial, o fascinante, depende de quien lo diga... pero sobre todo soy "bicho" hago ruidos como R2D2 o un pokemon y saco de quicio a todos los que esperan verme formal o seria, o melancolica, supongo que asi sería más interesante, pero, yo solo quiero verles sonreir. Bueno cuando chirrio los dientes se enfadan más aún y me corren a collejas, y cuando intento cantar, en resumen soy un ente en vías de extinción, quién me adopta?

Monday, March 27, 2006

Violeta



Aquel violeta le estaba volviendo loco, ese único color hasta donde alcanzaba la vista, árboles, bancos, coches, carretera, césped... todo era violeta. Era como un mal sueño, sólo que hacia tiempo que había descubierto que estaba despierto. La gente violeta que andaba por al calle le miraba de forma extraña, quizás se hubiesen dado cuenta de que él era de otro color, que no veía como ellos.

Buscó un sitio donde apoyarse; estaba mareado y no podía seguir caminando, se relajó unos instantes, al menos al cerrar los ojos era todo negro como siempre el dulce y reconfortante negro, abrió los ojos y se miró las manos violetas, los pantalones violetas, los zapatos violetas, y estuvo a punto de gritar, ¿que le ocurría?

Estuvo a punto de echarse a llorar, tomó aire y consiguió relajarse. Apenas recordaba nada de lo anterior al violeta pero intentó ir más atrás. Probó a ir a sus infancia, el recuerdo más lejano que tuviese:

“ Había un lago, de aguas límpidas, azules, estaba seguro que de que si se metía en él se congelaría, todos sus amigos nadaban en el lago, pero él no. Su madre no le dejaría, temía que se enfriase, le cuidaba demasiado, no podía subir a los árboles, ni correr, ni montar en bici, de hecho le tenia prohibido ir con aquellos chicos pero no importaba, ellos eran sus amigos lo habían demostrado enfrentándose a aquel hombre horrible. Serían amigos para siempre”.

“La imagen del lago desapareció y se vio escondido tras una puerta, se veía por una pequeña rendija el interior de una habitación, dentro había una pareja besándose, los demás le empujaban para que les dejara sitio... hicieron demasiado ruido... el hombre salió corriendo detrás de ellos, cuanto hacia que no se reía así, sin miedo sin preocupaciones, y aquel hombre les habría dado una buena, pero no le tenían miedo a nada, ¿que niño de 12 años le tiene miedo a algo?

Aquella noche llegó a casa y su madre le esperaba, se había dado cuenta de que había escapado y se puso furiosa. Aquella semana le internaron en una escuela de chicos, lejos de sus amigos lejos de su infancia feliz. Eso creía él, que todo había acabado que le habían robado su vida. Todo el camino hasta la escuela fue en silencio tragándose las lagrimas que pugnaban por salir.

Aquel árbol inmenso, fue lo único que le gustó cuando llegó a la escuela, empezó a idear aventuras, en ellas el árbol era su aliado, su amigo, cualquier cosa con tal de olvidar aquel sitio frió y aburrido, imaginaba a sus amigos escondidos entre sus ramas, les echaba de menos... Hasta que un día aparecieron, fue tan extraño verles, se los encontró esperando con sus bicis a la entrada, bajo el árbol, con sus tejanos cortados y sus deportivas; eran tan distintos a la gente que veía cada día. Y bueno Jackie, ella era un escándalo en aquella escuela, con su sonrisas torcida arrogante y divertida, llevaba los vaqueros cortados pero no a media pierna, si no mucho más arriba, deseó que no se hubiese puesto unos pantalones tan cortos, y se imaginó capitaneando a sus amigos para defenderla de aquellos bellacos con los que convivía. Ridículo, que idea más estúpida que había tenido nunca, Jackie les rompería la nariz antes de que estuvieran a menos de dos metros, no era lo que parecía, ni inocente, ni débil. Habían venido a buscarle para dar una vuelta.

Aquel día fue fantástico, salió de la escuela con permiso de su tutor, ese hombre era legal, habló un rato con sus amigos y aprobó la excursión, aunque no le hacia mucha gracia la presencia de Jackie, si les pillaban no podría justificarlo ante el director, pero ella aseguro que jamás les pillarían, y todos confiaban en ella. Fueron a un bosque cercano, escalaron rocas, buscaron hierbas mágicas para matar dragones (cosas de Jackie, claro) y escupieron al vacío.”

Bueno ya estaba más relajado la verdad es que aquellos recuerdos le hacían muy feliz, abrió los ojos, y allí estaba otra vez, violeta todo violeta, no lo soportaba no entendía que pasaba, sus recuerdos tenían miles de colores, y aquello...

Muy bien, esto debía tener una razón lógica quizás el mundo no era violeta, igual era él quién veía en violeta, eso es, había leído que había gente que veía en blanco y negro después de un shock. Bien ya tenía una respuesta estaba loco. Buscaría un psiquiatra. Pero, ¿por qué violeta? En blanco y negro... podría tener su lógica, evocaba el pasado, así no tenía que ver colores llamativos como el rojo de la sangre, el blanco y negro era lógico, ¡¡¡¡¡pero el violeta!!!!! ¿Qué era? ¿un shock provocado por el día del orgullo gay? No tenía lógica, no es que les adorará pero los que conocía le caían genial, y los peores no pasaban de pintorescos, no podía ser eso.

¿Qué haría Steve? Él era el listo del grupo había estudiado psiquiatría y era uno de los más prestigiosos del país, ¿que decía siempre? Simplicidad... ohhhhh por favor, lo hacía imitando la voz de Aníbal Lecter, era espeluznante. Pero bueno era difícil que eso lo provocase algo externo, tenía que ser algo directo, muy directo, pero qué.

Se obligo a pensar en violeta. Las violetas del jardín de su madre, aquella corbata violeta que llevo su padre a la boda de su hermana, el osito de Jackie, Cobold, su goma del pelo, sus zapatillas Nike último modelo, ¡Dios eran horribles! pero a ella le encantaban, Jackie todo en ella era violeta, ni rosa ni azul, le gustaba gastar esas bromas. Jackie. Si esa era la respuesta, Jackie, ¿pero qué le pasaba? Intentó concentrarse en su imagen... lo ultimo que le venía a la mente era aquel día en el bosque, acaso había muerto, ¿por eso veía violeta? Eso también lo había leído, había gente que no asumía la pérdida de personas queridas y creaban una fantasía a su alrededor hasta que todo explotaba como una burbuja, el shock podría dejarlos catatónicos, eso no era estar catatónico pero era bastante molesto, la verdad.

Empezó a sentir una sensación apremiante, le apretaba el pecho y no podía respirar. Tenía que concentrarse en Jackie, algo el ocurría a ella, eso era, pero qué. Se concentró en su imagen, aquel cencerro de 14 años que les traía por el camino de la amargura, mezclaba las ideas mas descabelladas con las frases más sabias. Tenía una risa franca, directa, escandalosa, y una sonrisa irónica. Su nombre era Jackelin Dupont, y tenia una acento americano horrible al hablar francés (según su madre claro) tenía una voz preciosa pero era incapaz de cantar, sin trepanarte los oídos... y no recordaba nada de ella de los ultimo 20 años. No podía ser, aunque fuese el recuerdo de su muerte, pero tendría que estar ahí, por el amor de Dios que no se la había tragado un dragón...

Se quedo helado ante la sola idea de lo que había pasado por su cabeza, un dragón... “Josh vete, vamos, corre, no puedo salir, sálvate, correeeeee....”

Veinte años, eso es, a los 20 años tendrían una oportunidad, eso había dicho ella 20 años. Tenia que volver al bosque, eso es.

Se puso en pie de un solo movimiento, rápido, impulsivo, llamo a un taxi y le dijo que le llevase al aeropuerto. De camino al aeropuerto pudo pensar sobreponerse a lo que estaba pasando, pensó que volvía a ver colores, y que no sabía como justificarle a su mujer ese viaje repentino, de los Ángeles a Nueva York por que sí. Y que más daba, Jackie no pensó cuando les empujo fuera, no pensó en ella, solo en salvarles. Tenía que hacer lo mismo. Por suerte era un arquitecto de éxito, no llegaba al nivel de Steve pero había salido en un par de publicaciones y la Universidad donde se graduó le pedía que diese clases de vez en cuando, tenia como clientes a varios actores y estaba formando su propia constructora. El dinero y la fama siempre facilitan las cosas, sobre todo cuando pretendes irte de viaje solo con la cartera y el carné de conducir en el bolsillo.

Allí estaba frente a aquel árbol, apenas recordaba nada de todo el viaje hasta allí, había intentado dormir, pero sobre todo, había intentado planear como sacar a Jackie de aquel sitio, si al menos los chicos estuviesen allí. No podía arriesgarse, quizás solo él lo recordase, había intentado llamarles pero ninguno estaba en su casa, ni siquiera Steven contestaba al móvil. Había comprado ropa en una tienda del aeropuerto en el que había hecho escala, ropa de montaña, esas tiendas estaban haciendo furor.

Le pidió permiso a su viejo amigo (ya no era un chaval y podría partirle una rama) se subió al árbol y se cambió, el traje de seda y los zapatos de suela de cuero no eran lo mejor para entrar en un bosque habitado por dragones, pero si le detenían por exhibicionismo no iba a conseguir nada.

Estaba muy resbaladizo, no recordaba haberse tropezado tanto aquella vez, quizás no lo hizo, los años no perdonaban. Apenas quedaban unos metros cuando sintió una alarma de peligro, no sabia qué, quizás hubiese sido un sonido o algo que había visto, se quedó paralizado en el sitio esperando otra señal. De pronto oyó un estornudo y una maldición
“ Joder Sam, teníamos que venir en primavera, la próxima vez que sea cuando no haya polen...”

No podía ser, pero así era, allí estaba subiendo Steve, con sus gafas sin montura perfectamente elegante y equipado, cualquiera diría que era escalador y no loquero, Samuel que parecía un motero y como siempre estaba fuera de lugar, fuese donde fuese, pero uno de los mejores interioristas del país, o quizás precisamente por eso; y Thomas intentando combinar una marcha rápida con limpiarse la nariz, algo imposible que él lograba gracias a los años de práctica, aún no entendía como se le habia ocurrido la idea de ser ebanista, ¡si le tenia alergia al serrín!. Pero allí estaban todos, igual que hace 20 años tan distintos, y tan iguales. E iban a salvarla.

Pensó en saltar a sus brazos, pero no era el momento, algo le decía que quedaba poco tiempo así que les zahirió para que corrieran, hasta Thomas aceleró el paso.

No tardaron en llegar una piedra, enorme con forma de dragón, pasar la catarata había sido difícil sin Jackie y su agilidad casi irreal, igualita que un monito titi, pero lo habían logrado; y ahora estaban allí, intentaron averiguar como podrían hacerlo, destruir la piedra, empujarla, ¿nadie había llevado dinamita? Que previsores...

Steve dijo lo que nadie quería oír: “chicos, y si es demasiado tarde... y si la puerta ya se ha cerrado para siempre...” No quisieron aceptarlo al fin y al cabo cómo iban a llegar allí 20 años más tarde, por que estaba claro que aquello era un ciclo...

Se oyó un crujido y después un retumbar profundo. La piedra empezó a moverse sola. A abrirse, se prepararon, cogieron palos, Thomas saco una katana de Dios sabe donde, y Sam una 9 milímetros. Se prepararon para lo peor y lo que apareció fue una mujer, una mujer de su edad con el pelo largo y brillante y la mirada sabia de alguien que lo sabia todo.

“ Me habéis recordado...” y se echó a llorar derrumbándose .

Me apresuré a cogerla en brazos por si la puerta se cerraba, nos dimos prisa por si aparecía el dragón, cada uno cargó con ella un trecho, hasta que Jackie se quejo y les obligó a dejarla en el suelo. Entonces se paró frente a ellos y les miro uno a uno.

“ Lo veis os dije que nada podía separarnos, ningún monstruo, dragón u hombre siempre seremos amigos”

la luz del sol le cegó y parpadeó así que no la vio acercarse y plantarle un sonoro beso en al mejilla...

“gracias por escaparte con nosotros, no te preocupes, pronto será verano”

La voz de su tutor le llamo para que se alejara de aquella brujilla mientras ella corría alegre a buscar su bici, los demás ya estaban sentados burlándose de ambos, a los 14 años no se puede besar a una chica sin que te hagan la vida imposible, imagínate si es ella la que te besa a ti.

Mientras entraba en el edificio tuvo la rara sensación de que todo aquello ya había pasado, pero era distinto. Ya era tarde así que ceno con el resto de los chicos y subió a su cuarto. Cuando se quito la camiseta para ponerse el pijama su compañero de cuarto le pregunto por el arañazo que el surcaba el abdomen. Al mirarse en el espejo vio un tres surcos como si hubiesen sido hechos por garras. Nervioso rebuscó en sus bolsillos, no seria la primera vez que aquella bruja le robaba la cartera y algo el decía que..... Su cartera seguía en sus sitio y dentro de ella había una nota escrita con bolígrafo violeta, con olor a uvas.

“ Gracias por pelear a mi lado”

Y dentro enganchado a un lazo violeta una garra de dragón.

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